Cuando estaba en el instituto pensaba que el cerebro lo era todo. Pensaba que el pensamiento, la conciencia o la memoria eran el resultado de la actividad cerebral y que, tras la muerte y con su destrucción física, todo acababa.
Tenía buenas razones para ello porque veía que enfermedades que destruían el cerebro, como el Alzheimer, implicaban que la persona “dejara de ser la misma” o que un accidente suponía cambios drásticos en su comportamiento. La neuroplasticidad del cerebro, cuando éste se reorganiza para suplir las facultades perdidas o para mejorar las ya existentes con nuevas neuronas o conexiones, no era suficiente para compensar una destrucción catastrófica del cerebro.
Tenía buenas razones para ello porque veía que enfermedades que destruían el cerebro, como el Alzheimer, implicaban que la persona “dejara de ser la misma” o que un accidente suponía cambios drásticos en su comportamiento. La neuroplasticidad del cerebro, cuando éste se reorganiza para suplir las facultades perdidas o para mejorar las ya existentes con nuevas neuronas o conexiones, no era suficiente para compensar una destrucción catastrófica del cerebro.
Y sin embargo… algo me decía que aquello no era cierto o, al menos, que esta teoría le faltaba “algo”. Porque ¿Cómo explicar fenómenos como las salidas fuera del cuerpo? En estos casos, la persona abandona el cuerpo y desde el exterior puede verse a sí mismo manteniendo aparentemente intactos su conciencia, pensamiento y memoria. ¿Cómo explicar las Experiencias Cercanas a la muerte? Aquellas en que una persona describe con detalle hechos fuera del entorno inmediato en el que se encuentra y que, como en el caso anterior, ve y oye sin ojos ni oídos físicos.
De hecho, hay casos de personas ciegas que, con el nervio óptico dañado de nacimiento, nunca pudieron ver antes y, sin embargo, en una ECM describieron con detalle las escenas a su alrededor, vieron sin ojos por primera vez en su vida. ¿Cómo se explica?
¿Cómo explicar que algunos pacientes con demencia recuperan súbitamente su lucidez poco antes de fallecer? En estos casos, el cerebro está profundamente dañado, existe una destrucción neuronal que se ve en una radiografía y ya no hay vuelta atrás. La memoria, el habla, el reconocimiento de los suyos ya no existe desde hace años y, de repente, recuperan el habla, la memoria, reconocen a los suyos. ¿Cómo es posible?
No se trata de invenciones o alucinaciones, sino de sucesos probados y documentados por miles. Todos estos hechos parecen indicar que existe conciencia, memoria y pensamiento que no dependen del cuerpo físico. Algo fallaba.
Teoría de la no localidad de la conciencia, el Cerebro como una Radio
La idea es que existiría una conciencia local y otra no local. La local es la que solemos utilizar en nuestro día a día y es regulada, y por tanto se ve afectada, por el cerebro. La no local no tendría una localización precisa, se extendería fuera de nuestro cuerpo físico y no dependería del mismo.
Para entenderlo, tomemos el ejemplo de un receptor de radio. En una radio, tenemos señales electromagnéticas trasladándose por el espacio y el receptor capta con el dial una de ellas mediante unos filtros que dejan pasar una emisora y atenúan el resto. Nuestro cerebro sería este recetor de radio, un órgano que pertenece a nuestro mundo de 4 dimensiones que actúa como filtro entre nuestra conciencia no local (la señal de la emisora) y aquello que deja pasar sin filtrar, que sería nuestra conciencia local, es decir lo que finalmente oímos por la radio.
Si un aparato de radio está dañado, las emisoras dejan de oírse o se oyen mal. Igualmente, cuando por un accidente o por la edad el cerebro se daña, ese proceso de filtrado también lo hace y lo que vemos es que esa persona “no se comporta igual” o “ya no es la misma” pero esto no significa en absoluto que la señal de la emisora haya dejado de existir pues, de hecho, sigue emitiendo igual que antes.
No puedo explicarle dónde se encuentra esa conciencia no local, sencillamente no lo sé pero, probablemente, se encuentre en un plano o dimensión distinta de la nuestra cotidiana de 4 dimensiones. El cerebro es un órgano que forma parte de nuestro mundo material y, repito, actuaría como inteface entre esa conciencia no local y nuestro mundo cotidiano o local.
Tras el fallecinmiento, el cerebro cesa sus actividades, la persona se desligaría del mismo y de sus limitaciones, pasando a retomar su conciencia no local.
Esta teoría, explicaría convenientemente la realidad puesto que los daños cerebrales, por edad, por un accidente o por cualquier otra causa, producirían el efecto de “aumentar” ese filtrado, de estrechar esa puerta, y malograr la repuesta de la radio, incluso de silenciarla, pero, volvemos a insistir, que este hecho no supone que la señal original de la emisora esté afectada pues sigue fluyendo, sigue existiendo exactamente igual. La conciencia no local sigue ahí exactamente igual sólo que el interface está dañado y no tenemos ya acceso a ella desde nuestra posición en este mundo de 4 dimensiones. Que no oigamos con nitidez la emisora, como cuando la radio era nueva, no significa que la emisora haya dejado de emitir.


Creemos que esta teoría es, esencialmente, la misma que Rupert Sheldrake ha planteado con sus Campos Mórficos o Jacobo Grinberg con su teoría Sintérgica o Pim Van Lommel en su libro “Más allá de la Vida” o Manuel Sans Segarra con su idea de la Supraconciencia.
Esta teoría explicaría adecuadamente los fenómenos tan sorprendentes comentados al principio como la persona con demencia, con daño cerebral evidente, pues tiene destruidas las neuronas, que lleva años sin hablar en estado vegetativo, y que de repente recupera la conciencia, la memoria, reconoce a sus familiares, etc. poco antes de fallecer. ¿Cómo es posible? Lo es porque su conciencia no local no se ve afectada por lo que le sucede a su cerebro, responsable de estos hechos, pues sigue intacta y poco antes de fallecer, en esa situación límite, vuelve a recuperarla, es su cerebro el que está dañado, es la radio que ya no suena la que está dañada y que es la que oímos (o ya no oímos) desde “este lado” pero su conciencia no local sigue intacta.
¿Es posible conocer la conciencia no local desde el mundo material en el que nos encontramos? Sí mediante los sueños, la meditación o la visualización profunda. En la visualización entramos en Alfa pero, aunque es algo más complicado, también en Theta y, en ese estado, podemos alcanzar una mayor conexión con nuestra conciencia no local. Sería como eliminar, al menos parcialmente, el filtrado que tiene la radio (cerebro), de ensanchar la apertura y “dejar entrar” una porción mayor de la conciencia no local a nuestro mundo de 4 dimensiones. Este hecho, explicaría por qué algunos practicantes de la Visualización desarrollan, de forma “espontánea”, aspectos como la sanación, la precognición u otras,
No todas las personas tendrían la misma facilidad de esa comunicación con su conciencia no local. El cerebro es un órgano que forma parte de nuestro mundo material y, de la misma forma que hay personas más dotadas genéticamente para, por ejemplo el deporte, también habría personas que heredarían genéticamente un cerebro con unas condiciones que les permitirían un menor “filtrado” de su conciencia no local, un mayor acceso a la misma. Esto explicaría el fenómeno de por qué algunas personas parecen heredar ciertas capacidades de alguno de sus antepasados.
Los niños parecen conectar con mucha más facilidad para conectar con su conciencia no local y pensamos que se debe a que ellos mismos no se ponen filtros y aceptan con más facilidad lo que les sucede al no tener capacidad de juicio no racionalizan, sencillamente aceptan lo que les sucede. Posteriormente, la educación les dice que es posible y que no y con ello el filtro de su propia radio se va cerrando. Este fue mi propio caso y el de muchos otros. Afortunadamente, tenemos sistemas como la visualización profunda para volver a abrir estos filtros pues la conciencia no local de cada uno de nosotros sigue intacta y, como todo, podemos entrenarnos para acercarnos a ella en este mundo material.
Algunas características de la conciencia no local
Quiero dejar claro que nos movemos aquí en el terreno de la especulación pero se trata de una especulación coherente con los fenómenos que se producen. Una de las posibles características sería que nuestra conciencia no local formaría parte de “un todo”, es decir que estaría unida o conectada, con las conciencias o pensamientos de otros seres vivos sin dejar por ello de ser individual para cada uno de nosotros. Dicha conciencia no local constituiría una especie de matriz a la que cada uno estaría conectado y a la que contribuiríamos con nuestros propios pensamientos.
Esta característica explicaría hechos como la telepatía o porqué una misma idea (o muy similar) para solucionar un problema concreto, surge casi simultáneamente en varias partes del mundo o porqué civilizaciones en la antigüedad y separadas unas de otras y sin que exista una comunicación física entre ellos, han mostrado desarrollos muy similares o porqué es más fácil aprender cosas que otros han hecho antes que cosas completamente nuevas.
Cuando una especie aprende algo completamente nuevo, hacen una aportación a la matriz de la conciencia no local de ese conocimiento, de esa nueva habilidad y el resto de los individuos conectados a ella aprenderían la nueva habilidad mucho más rápidamente.
Algunos Experimentos Interesantes
Arden Mahlberg fue un psicólogo e hizo el experimento siguiente: tomó dos grupos de personas y a unos les enseñó un código morse real y a otros un código de su invención con un número similar de rayas y puntos, es decir que el código Morse inventado y el real presentaban la misma dificultad al ser aprendidos para el novicio que los aprende por primera vez
El resultado fue que el grupo que aprendió el código morse real lo hizo con más facilidad que el que aprendió el código morse inventado. ¿Por qué? Porque el código Morse real ya fue aprendido anteriormente por otros y esa información fue grabada en esa matriz de la conciencia no local de forma que los individuos que lo aprenden posteriormente «acceden» a ella y pueden aprender esa habilidad con más facilidad que un código Morse inventado, nuevo, que apenas posee ha sido grabado en la matriz.

Esto es cierto incluso en especies animales. Por ejemplo, en el libro “A new Science of Life”, Rupert Sheldrake explica un experimento realizado en la universidad de Harvard. Se preparó un pequeño laberinto acuático por el que nadaban las ratas y en cuyo final había dos aperturas de salida. Una de ellas iluminada y la otra estaba en penumbra. Si las ratas tomaban la salida en penumbra, las ratas salían sin daños pero si elegían la salida iluminada, recibían una descarga eléctrica. Cuando las ratas aprendieron a discernir cuál era la salida correcta, la tomaban cada vez.
Las primeras ratas necesitaron 250 intentos para aprender cuál era la salida correcta. La generación siguiente necesitó 200 intentos. La siguiente unos 150 y así sucesivamente hasta que necesitaron unos 25 intentos. Es decir, les resultaba cada vez más fácil adivinar cuál era la salida correcta. Ya saben por qué, pero el experimento continuo.
El experimento se retomó en Edimburgo. Tomaron el mismo montaje y ratas del mismo tipo. Repitieron el experimento y las ratas no volvieron a iniciar el proceso con 250 errores sino que lo iniciaron aproximadamente donde las ratas anteriores lo dejaron, es decir con unos 25 errores. Conclusión: Las ratas de Edimburgo conservaron la “memoria” de las ratas de Harvard.
Posteriormente, se retomó el experimento en Melbourne (Australia). Se repitió el experimento con un primer grupo de ratas cuyos padres habían sido entrenados y un segundo que no. Los resultados de ambos grupos fueron similares lo que probaría que el aprendizaje no se transmitiría genéticamente de una generación a la siguiente sino por otro mecanismo.
Hemos visto un experimento con hombres y con ratas pero siempre guardando el mismo tipo de animales. Acabaremos con un tercer hecho que podría mostrar la conveniencia de esta teoría de del cerebro visto como una radio donde la conciencia no local formaría una matriz a la que todos estamos conectados, esta vez entre especies distintas.
Si usted tiene un perro, gato, caballo, loro, etc. ¿Ha experimentado que el animal “sabe” cuando usted vuelve a casa sin que exista un indicio aparente que se lo indique?
Este hecho, tantas veces constatado, tendría una explicación sencilla: el dueño del animal imprime en la matriz el momento en el que decide volver a casa con su conciencia no local y el animal, conectado a la misma matriz, detecta esta decisión de forma que “sabe” cuando vuelve.
También explicaría el hecho de cómo un animal encuentra el camino a casa, en ocasiones a cientos de kilómetros, incluso cuando se ha producido una mudanza y la nueva casa tiene una dirección “desconocida” para el animal. El animal lo sabe, según esta teoría, porque, a su vez, los dueños lo saben e imprimen este conocimiento en esa matriz a la que estamos conectados y el animal la extrae de la misma porque también está conectado a ella.

Resumen
Hemos visto un modelo en que la conciencia tendría dos partes. Una no local donde cada miembro del grupo imprimiría sus memorias y pensamientos y a la que todos estaríamos unidos y otra local proveniente del filtrado del cerebro, que proviene de un órgano de nuestro mundo de 4 dimensiones que se destruye con el fallecimiento de la persona.
No pretendemos proponer una teoría que lo explique todo en detalle pero sí nos parece una teoría muy plausible. El problema para probar esta teoría es que la ciencia se dedica a temas “de este lado”, de nuestro mundo tangible de 4 dimensiones mediante mediciones o la repetitividad de los experimentos y esto difícilmente podrá hacerse cuando introducimos elementos “del otro lado”, o de lo no tangible, lo cual nos lleva al artículo «Los límites de la ciencia”





