De acuerdo con la Real Academia de la Lengua, el término Escepticismo se define como:
- Desconfianza o duda de la verdad o eficacia de algo.
- Doctrina que consiste en afirmar que la verdad no existe, o que, si existe, el ser humano es incapaz de conocerla.
Tomando la primera definición, hemos de reconocer que el Escepticismo no sólo es una actitud intelectualmente válida sino realmente necesaria pues no podemos creer todo cuanto se nos afirma. Tampoco podemos aceptar la actitud de “Demuéstreme que lo que digo no es cierto” ya que es la persona que propone algo la primera encargada de demostrar la veracidad de lo que afirma y no puede descargar esta responsabilidad sobre los demás.
– Tengo un loro que canta ópera
– Eso es ciertamente interesante y dígame ¿También canta ópera en alemán?
– Está en ello y está haciendo progresos muy prometedores
Si oyéramos esta conversación, probablemente haríamos bien no ya en mostrarnos escépticos sino en rechazarla de plano y olvidarnos del tema.
Supongamos ahora que unos navegantes del siglo XVI encallan en las costas de África. Durante una tormenta, abandonan el barco y, ya que están allí, deciden explorar aquellas tierras. Al cabo de unos días vuelven a la costa, otro barco les ve allí varados, suben al mismo y vuelven a casa.
– Juan, cuéntame las cosas que has visto en tus viajes
– De las muchas cosas extraordinarias, lo que más me ha sorprendido es un animal. Es un mamífero, parecido a un caballo con cuatro patas pero más alto y cin manchas. Su alzada es más alta que un hombre
– Eso sí es raro
– Lo realmente sorprendente es que tiene un cuello tan grande que el animal alcanza en total una altura de 5 o 6 metros
– ¿Cómo? ¡Tendría que tener un cuello de más de dos metros! Oye Juan, me parece que tú has visto muchas comedias. Si sigues así ¡No te casarás con mi hija!

Hemos expresado con algo de humor lo que suele pasar. El bueno de Juan no podía dar prueba de sus afirmaciones al describir una jirafa, no tenía un cuerpo que poder mostrar y no existía la fotografía para dar fe de lo que afirmaba. Pudo hacer un dibujo pero no era una demostración real pues se lo podía haber inventado y, sin embargo, lo que decía era cierto, la jirafa es real.
Repetimos que es escepticismo es una actitud no sólo prudente sino necesaria. El problema del escéptico es que al negarse a aceptar todo aquello que no encaje con lo que “sabe”, se niega a sí mismo la posibilidad de descubrir nuevas realidades que amplíen su conocimiento.
El problema del escéptico es que al negarse a aceptar todo aquello que no encaje con lo que “sabe”, se niega a sí mismo la posibilidad de descubrir nuevas realidades que amplíen su conocimiento.
Repetimos que el balance es complicado porque no podemos, ni debemos, aceptar cualquier cosa sin tener pruebas. Ante ello ¿Cómo comportarse? La solución puede estar en darse una oportunidad y preguntarse “¿Y si esto fuera cierto? Voy a probar para saber qué hay de verdad”
El Caso de Marcel Vogel
Marcel Vogel (1917-1991) no fue un hombre corriente. Trabajó durante 27 años para IBM donde desarrolló 32 patentes por sus inventos de los que algunos aún están en uso. En 1969, Vogel impartió un curso de creatividad para ingenieros en IBM. Fue en esa época cuando leyó un artículo en una revista titulado “¿Tienen las Plantas emociones?» sobre el trabajo del experto en el polígrafo Cleve Backster[C1] donde se apoya la capacidad de las plantas para responder a la interacción humana. A pesar del rechazo inicial al concepto de comunicación humano-planta, Vogel decidió explorar estas extrañas afirmaciones.

Nadie tuvo éxito, él tampoco la primera vez pero sí al segundo intento, tras lo cual dijo “En ese momento, cambió mi vida”. No es para menos.
Una vez jubilado, IBM le permitió llevarse cierto material científico a su casa, lo que le permitió desarrollar investigaciones sobre los cristales de cuarzo que, finalmente, se convirtió en su trabajo principal.
La cuestión fundamental aquí es que el Sr. Vogel, y a pesar de su rechazo inicial al artículo sobre los trabajos de Backster, se hizo la pregunta “¿Y si esto fuera cierto?” Reprodujo esos experimentos y comprobó que sí era cierto, lo que le abrió un mundo nuevo que hubiera permanecido vedado de otra manera.
Por mi parte, y durante muchos años, desprecié el tema de los cristales de cuarzo. Que tuvieran una estructura espacial ordenada no significaba nada para mí, era sólo una característica sin transcendencia. Ahora mi perspectiva sobre este tema ha cambiado por el trabajo de una persona como Vogel y espero poder aplicar “¿Y si esto fuera cierto? Voy a probar para saber qué hay de verdad” y darme una oportunidad a mí mismo en el futuro.
Tenemos que reconocer que lo que conocemos es muy poco y aún más a nivel personal. La frase “Esto no es científico” tiene poco sentido a no ser que uno mismo se arrogue poseer todo el conocimiento existente: “Yo soy la Ciencia”. Da risa sólo con pensarlo. El mundo está lleno de ejemplos de cosas que otros negaron en el pasado y hoy son moneda común. Eso sí, se negaron en nombre de la «Ciencia».
Conclusión
Así que, la actitud más correcta es la de seguir siendo escéptico pero dejar la puerta abierta, darse una oportunidad y aplicar “¿Y si esto fuera cierto? Voy a probar para saber qué hay de verdad” al menos de vez en cuando, en ciertos temas de su interés y en la medida de sus posibilidades y, sobre todo, páselo bien, disfrute con ello pues recuerde que las cosas se acercan a uno como uno se acerca a las cosas.
No se preocupe demasiado lo que otros puedan pensar de usted pues queda fuera de su control y poco o nada puede hacer para remediarlo, salvo callar ante quien no comparta esta actitud. No debe importarle.
Una pequeña Advertencia
Sabemos de investigadores bien intencionados que han sido obligados a ofrecer un cierto porcentaje de información falsa así que, si un autor le merece respeto, tampoco se crea todo lo que dice.
[C1]No vamos aquí a explicar los trabajos de Cleve Backster,
Si desea saber más:: Plants are Sentient – Cleve Backster
También su libro “Primary Perception” del que existe una versión en francés





